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Mostrando entradas de mayo, 2020

Mi cuarentena 8

7 No sé si la pandemia llegó como parte de un inextricable proceso de enseñanza para hacernos más guerreros, pero me está ayudando, como a muchos, a recorrer ese camino. Una nueva forma de enseñanza y de aprendizaje para el conocimiento de una nueva realidad. Las aguas se aclaran y el barro se asienta, los grandes peces volvieron a los canales de Venecia, los animales a las autopistas de los carros y el horizonte se despeja para mostrarnos que los objetivos son distintos y las formas de lucha que emprendieron uno y otro lado de las ideologías no son correctas ni suficientes. Que hay otra verdad tras la realidad aparente y vive dentro y fuera de nosotros, porque el tiempo no es lineal sino circular y la cronología solo es una forma de contar. Por eso es necesaria el alma del guerrero, así sea forjada por la fuerza como lo hace don Juan Matus con su alumno Castaneda o como el coronavirus lo hace con nosotros. No necesitamos las alucinaciones que la fantasía cuelga en los sueños del des...

Mi cuarentena 7

6 “Forzar gradualmente los ojos a ver por separado la misma imagen”: ese era el desafío que don Juan Matus imponía a Castaneda para enseñarle a identificar el lugar más conveniente en dónde estar o quedarse en un momento dado. Es decir, para tomar decisiones acertadas y ubicarse. Independizar cada ojo en una misma mirada es algo que biológicamente no parece posible, porque ambos funcionan en forma dependiente, coordinada y simultánea. Pero a lo mejor la técnica de lanzar miradas cortas y rápidas por el rabillo del ojo, una para un lado y otra para el otro, con el fin de atrapar imágenes diferentes de un objeto en una misma mirada, pudiera funcionar. Es algo que requiere mucha práctica y tiempo.  Sin embargo, el mensaje del viejo Juan tiene un sentido más profundo y está relacionado con la necesidad de lograr “una percepción doble del mundo”, que nos da la posibilidad de “evaluar cambios en el entorno” que una sola mirada es incapaz de percibir. Lo he sabido, tal vez, aunque no siem...

Mi cuarentena 6

5 Los caminos se habían cruzado. Yo me había encontrado tantas veces con el destino en esas citas invisibles que lograban que el plan desconocido se cumpliera y que siempre se diera el siguiente paso. Claro, esa mujer que alguna vez conocí y se me puso en el camino en una fiesta fortuita, en un encuentro de amigos, en una rueda de prensa frustrada, en una llamada contestada por casualidad. Esa mujer no llegó por casualidad. Realmente no sé bien cómo llegó, pero infiero que tenía que llegar, bien porque la precipitó el paso previo, o bien porque era necesaria para dar el siguiente paso. A lo mejor ambas. Llegó para quedarse o para despertar algo nuevo, para mostrar un camino, un sentido o ponerme en algún sitio. Creo que cada una fue una puntada necesaria en el tejido interminable de la vida y cruzar nuestros caminos debió tener algún propósito más allá de mi comprensión que, en algunos casos, apenas puedo ahora entender. Lo mismo pasó con el amigo que me tendió su mano para sobrevivi...

Mi cuarentena 5

4 Sin principio ni fin, mi pequeño mundo parece circular. Un nudo caprichoso se arma entre tiempo y espacio para atar y desatar coincidencias simples o complejas. Nada se muestra al azar. Lo que hago o me pasa en la sala tiene que ver con la habitación; lo que leo en el libro, con lo que veo en la televisión. La sinfonía del destino toca su melodía invisible en cada una de las cosas que toco, pienso o siento. Antes de que existan la comedia o la tragedia ya las siento y las presiento antes de que lleguen a mí. Ha ocurrido muchas veces gracias a un extraño oído interno que algunos llaman intuición. En esta cuarentena esa negación del azar ha sido como una boca grande que me habla y se ríe, que juega conmigo como un duende que aparece aquí y se repite allá. Me da risa a veces cuando caigo en la nota, como en el concurso de televisión; risa de sorprenderme de que lo que estoy viendo, haciendo o leyendo en ese momento tiene como un lazo invisible de continuidad con lo que vi, hice o leí ...

Mi cuarentena 4

3 Hoy me ha llamado Eugenio, un viejo amigo de la infancia y ha vertido una gota de esperanza en esta sequía. Su proyecto me da una señal de lo que podría ser mi nuevo papel en la novela. Digo una señal, sin realmente tener claro de manera precisa de qué se trata esto, sino más bien creyendo ver una luz en aquello que llaman resiliencia para emprender la aventura independiente de la gestión de proyectos. Recuerdo ahora que Chopra dijo en su libro que leí hace muchos años y el documental de Netflix que vi recientemente sobre las Siete Leyes Espirituales del Éxito, que todos tenemos una misión en la vida, y que su propia misión en la tierra era ‘impulsar’. Qué coincidencia. No me comparo con él ni mucho menos, sino que intento identificar mensajes para saber qué hacer y procuro leer las señales. Yo no tengo suficientemente claro, a mi edad, cuál es la misión que vine a cumplir en este mundo y eso no solo es deplorable sino motivo de preocupación y vergüenza. Ahora que estoy a la deriva...

Mi cuarentena 3

2 No soy el único al que lo asalta la duda inevitable de su existencia -estoy seguro- y se estrella contra el muro de sus limitaciones, pero sí uno de los que ha tratado de enfrentar el asalto. Me ronda un fantasma de preocupación de que a lo mejor no me vean como yo quisiera, de no mostrar mi postura y quedar desnudo y ridículo. Sí, es el miedo al ridículo que limita la acción, abre las puertas a la incertidumbre y me pone en la duda de sostener un edificio que puede implosionar en cualquier momento. Un cliché social, tal vez, una imagen. Pero, también, una inseguridad fruto de cierta inconsistencia en la formación personal, espiritual, académica, familiar; por los errores y los atajos que extravían el camino. Eso, claro, me genera todos los temores e incertidumbres porque no me deja mover con seguridad. Abandonar temprano los estudios superiores que terminé mucho después, el camino espiritual, el seno familiar, la fidelidad, el enfoque, el respeto, todo agravado por el compromiso c...

Mi cuarentena 2

Buscándome 1 No me daba cuenta que el mayor engañado por mí era yo mismo y he vivido con esa mentira. Me convertí en la víctima de mí mismo, la mayor de una novela de ficción en la que me contraté como protagonista suponiendo ser una estrella, que ciertamente no soy, interpretando un papel que parece montado sobre un guión equivocado.  Leo a Chomsky sobre la crítica del poder y la política frente al coronavirus y creo que eso lo debo saber, porque es parte de ese conocimiento universal contemporáneo que necesariamente debe estar en mí; porque si me preguntan, debo saber; porque así no pregunten, debo poder discutirlo cuando sea necesario; porque ‘soy intelectual’ (presumo), soy periodista informado y no se concibe que no sepa. Y si me preguntan por lo demás, cualquier cosa, algo que se sintonice con las tendencias cognitivas e informativas del momento, debe estar en mi conocimiento, porque soy ese ‘portento’ que debe saber poco más de lo básico para no desentonar en una conversació...

Mi cuarentena 1

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         ( Un f olleto de mi cuarentena)                                                   Luiyith Melo García INTRO   Este es mi exorcismo interno, la manera como logro con la magia de la palabra derrotar mis demonios, mis miedos, mis limitaciones y la misma falta de expresión apagada en la ansiedad del verbo.   Es la manera como le robo un trozo de vida disfrutable a la vida, como puedo conjurar la depresión que el raudal de las angustias agolpa como empalizada en la quietud de mi momento. Este soy yo puesto frente a mí mismo, buscándome desesperadamente frente al espejo de mis días y tratando de leer las señales que me llegan de todas partes, sobre todo las dadas por don Juan Matus a Castaneda en su 'Viaje a Ixtlán', que tanto me abren el entendimiento. Con ellas logro llenar de alguna certe...

Viaje a los mitos y leyendas del amazonas

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                                            El Yacuruna es una suerte d e dios animalado que manda en las profundidades de las aguas y de la selva amazónica. Una selva mágica llena de mitos y leyendas construidos por los indios durante generaciones. Historias de duendes y madremontes que reinan en la manigua y el fondo del río. Textos y fotos de Luiyith Melo García / El País (Diciembre 14 de 2014) El Amazonas tiene 'yacuruna'. Esa suerte de dios animalado que manda en las profundidades de las aguas y de la selva. Una selva mágica llena de mitos y leyendas construidos por los indios durante generaciones, donde las criaturas de la imaginación cobran vida en la realidad. El Duende y la Madremonte no son un cuento para las tribus Yaguas, Cocamas o Ticunas. ¡Vaya un humano y no sepa la 'contra' y verá que esas critaturas lo embolatan del mundo cada vez que se int...

La agonía del río Cauca a su paso por Cali

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M ás de diez toneladas de desechos por segundo, escombros y basura recibe el Cauca cuando bordea de sur a norte a Cali . Por Luiyith Melo García / El País Cali (Septiembre 14 de 2014) El río Cauca es como un depredador que se consume a sí mismo para poder vivir. No de otra manera se entiende cómo se puede tragar las toneladas de mugre sólido y líquido que le llegan cada segundo de todos los caños y todos los ríos, sin morir envenenado.  Allí mismo en el embarcadero de Juanchito, entre canoas, pescadores y areneros se ve la tragedia. Un inmenso chorro de unos 400 litros por segundo es expulsado por la boca de una tubería que vomita un agua turbia y ferrosa de no se sabe qué contextura química. Dicen que son desechos del tratamiento del agua potable de la ciudad que realiza Emcali en Puerto Mallarino.  Enseguida, como a diez metros hacia el norte, otro potente chorro de alcantarilla explota como un cañón en el Cauca. Es una espuma blanca y espesa similar a detergente concentrad...

Carta a mi madre: La nostalgia de los buses que se fueron

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Nostalgia de una época de buses de colores que circularon en Cali por más de medio siglo y que desaparecieron con la llegada del MÍO. Por Luiyith Melo García / El País-Cali (Septiembre 23 de 2012) ¿Te acordás, vieja, del Rosado Crema? Sí. Un bus todo bonito, de cabina como redonda que pasaba por el centro y se estacionaba en unos paraderos definidos por un tubo metálico que tenían arriba una lámina, donde imagino que estaba escrita la ruta que llegaba al paradero... Yo todavía no sabía leer. Lo recuerdo porque tú me llevabas de la mano después de pasar por las vitrinas de los teatros Aristi y Colón donde había una cantidad de gente haciendo fila para entrar a cine, berlinas lustrosas y caballeros bien vestidos que salían y entraban del Hotel Aristi, y después de ese recorrido tú me montabas a ese bus que parecía un juguete ambulante. Yo apenas tenía como 5 años.  ¡Ah! Ya recuerdo por qué pasé por ahí. Tú me llevabas a Todelar, que quedaba en Santa Rosa, cuando ibas a entregar las ...