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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuarentena

Mi cuarentena 10

9 Así, pues, conquistarme, sin timidez, a mí mismo con mi verbo y lograr el exorcismo que persigo cuando vomito de mi estómago todo el daño que tengo, va a ser la mejor recompensa que alcance con este ejercicio de cuarentena, lo siento. Es un ejercicio de limpieza del cual, tal vez, debo cuidarme de que surja una nueva pretensión: la de sentirme más limpio, más humilde, más sincero o menos peor. Pero, cuidado, que esto no deja de ser otra pretensión y por ese camino es posible volver a levantar el muro de equivocaciones que desde temprano construí en la vida y que voy demoliendo. Bueno, parte de la vida, porque también sería una mentira pretender que se ha destruido la mentira. Una falacia pretender que se ha repasado y exorcizado toda la existencia y que en apenas una cuarentena ya estamos más allá del alcance del demonio. No puedo aspirar a tanto. La pretensión tampoco es pasar al escenario de los ángeles, ni más faltaba, sino ser consciente de que entre ángeles y demonios hay sere...

Mi cuarentena 9

8 No pude soportar la paliza que me acababa de propinar don Juan Matus con su diatriba sobre la timidez inútil a Castaneda y quedé como desmayado en el sofá donde estaba. La fuerza vital del cuerpo se me fue de un tajo, el estómago se me apretó, las luces se me apagaron y el mundo se me vino encima. Me sentía sin piel, desnudo, al descubierto, sin nada de qué prenderme. Don Juan fue implacable con su latigazo sobre la timidez (que acaso he confundido con modestia): “Si vas a morir no hay tiempo para la timidez, sencillamente porque la timidez te hace agarrarte de algo que solo existe en tus pensamientos”, y luego vino el segundo latigazo al recordar que “la timidez nos impide examinar y aprovechar nuestra suerte como hombres”. Me lo imaginaba revolcando el ego de Castaneda sobre los matorrales del cerro donde lo aleccionaba. A mí también me sacudía y me estaba dando la respuesta a toda la timidez y fala de determinación con que he afrontado los últimos años de mi vida. Sí, estaba en lo...

Mi cuarentena 8

7 No sé si la pandemia llegó como parte de un inextricable proceso de enseñanza para hacernos más guerreros, pero me está ayudando, como a muchos, a recorrer ese camino. Una nueva forma de enseñanza y de aprendizaje para el conocimiento de una nueva realidad. Las aguas se aclaran y el barro se asienta, los grandes peces volvieron a los canales de Venecia, los animales a las autopistas de los carros y el horizonte se despeja para mostrarnos que los objetivos son distintos y las formas de lucha que emprendieron uno y otro lado de las ideologías no son correctas ni suficientes. Que hay otra verdad tras la realidad aparente y vive dentro y fuera de nosotros, porque el tiempo no es lineal sino circular y la cronología solo es una forma de contar. Por eso es necesaria el alma del guerrero, así sea forjada por la fuerza como lo hace don Juan Matus con su alumno Castaneda o como el coronavirus lo hace con nosotros. No necesitamos las alucinaciones que la fantasía cuelga en los sueños del des...

Mi cuarentena 7

6 “Forzar gradualmente los ojos a ver por separado la misma imagen”: ese era el desafío que don Juan Matus imponía a Castaneda para enseñarle a identificar el lugar más conveniente en dónde estar o quedarse en un momento dado. Es decir, para tomar decisiones acertadas y ubicarse. Independizar cada ojo en una misma mirada es algo que biológicamente no parece posible, porque ambos funcionan en forma dependiente, coordinada y simultánea. Pero a lo mejor la técnica de lanzar miradas cortas y rápidas por el rabillo del ojo, una para un lado y otra para el otro, con el fin de atrapar imágenes diferentes de un objeto en una misma mirada, pudiera funcionar. Es algo que requiere mucha práctica y tiempo.  Sin embargo, el mensaje del viejo Juan tiene un sentido más profundo y está relacionado con la necesidad de lograr “una percepción doble del mundo”, que nos da la posibilidad de “evaluar cambios en el entorno” que una sola mirada es incapaz de percibir. Lo he sabido, tal vez, aunque no siem...

Mi cuarentena 5

4 Sin principio ni fin, mi pequeño mundo parece circular. Un nudo caprichoso se arma entre tiempo y espacio para atar y desatar coincidencias simples o complejas. Nada se muestra al azar. Lo que hago o me pasa en la sala tiene que ver con la habitación; lo que leo en el libro, con lo que veo en la televisión. La sinfonía del destino toca su melodía invisible en cada una de las cosas que toco, pienso o siento. Antes de que existan la comedia o la tragedia ya las siento y las presiento antes de que lleguen a mí. Ha ocurrido muchas veces gracias a un extraño oído interno que algunos llaman intuición. En esta cuarentena esa negación del azar ha sido como una boca grande que me habla y se ríe, que juega conmigo como un duende que aparece aquí y se repite allá. Me da risa a veces cuando caigo en la nota, como en el concurso de televisión; risa de sorprenderme de que lo que estoy viendo, haciendo o leyendo en ese momento tiene como un lazo invisible de continuidad con lo que vi, hice o leí ...

Mi cuarentena 4

3 Hoy me ha llamado Eugenio, un viejo amigo de la infancia y ha vertido una gota de esperanza en esta sequía. Su proyecto me da una señal de lo que podría ser mi nuevo papel en la novela. Digo una señal, sin realmente tener claro de manera precisa de qué se trata esto, sino más bien creyendo ver una luz en aquello que llaman resiliencia para emprender la aventura independiente de la gestión de proyectos. Recuerdo ahora que Chopra dijo en su libro que leí hace muchos años y el documental de Netflix que vi recientemente sobre las Siete Leyes Espirituales del Éxito, que todos tenemos una misión en la vida, y que su propia misión en la tierra era ‘impulsar’. Qué coincidencia. No me comparo con él ni mucho menos, sino que intento identificar mensajes para saber qué hacer y procuro leer las señales. Yo no tengo suficientemente claro, a mi edad, cuál es la misión que vine a cumplir en este mundo y eso no solo es deplorable sino motivo de preocupación y vergüenza. Ahora que estoy a la deriva...

Mi cuarentena 2

Buscándome 1 No me daba cuenta que el mayor engañado por mí era yo mismo y he vivido con esa mentira. Me convertí en la víctima de mí mismo, la mayor de una novela de ficción en la que me contraté como protagonista suponiendo ser una estrella, que ciertamente no soy, interpretando un papel que parece montado sobre un guión equivocado.  Leo a Chomsky sobre la crítica del poder y la política frente al coronavirus y creo que eso lo debo saber, porque es parte de ese conocimiento universal contemporáneo que necesariamente debe estar en mí; porque si me preguntan, debo saber; porque así no pregunten, debo poder discutirlo cuando sea necesario; porque ‘soy intelectual’ (presumo), soy periodista informado y no se concibe que no sepa. Y si me preguntan por lo demás, cualquier cosa, algo que se sintonice con las tendencias cognitivas e informativas del momento, debe estar en mi conocimiento, porque soy ese ‘portento’ que debe saber poco más de lo básico para no desentonar en una conversació...

Mi cuarentena 1

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         ( Un f olleto de mi cuarentena)                                                   Luiyith Melo García INTRO   Este es mi exorcismo interno, la manera como logro con la magia de la palabra derrotar mis demonios, mis miedos, mis limitaciones y la misma falta de expresión apagada en la ansiedad del verbo.   Es la manera como le robo un trozo de vida disfrutable a la vida, como puedo conjurar la depresión que el raudal de las angustias agolpa como empalizada en la quietud de mi momento. Este soy yo puesto frente a mí mismo, buscándome desesperadamente frente al espejo de mis días y tratando de leer las señales que me llegan de todas partes, sobre todo las dadas por don Juan Matus a Castaneda en su 'Viaje a Ixtlán', que tanto me abren el entendimiento. Con ellas logro llenar de alguna certe...