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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuarentena Quarentena

Mi cuarentena 13

12 Ya no me apetece leer el periódico que llega cada día ni ver los noticieros de televisión y he preferido quedarme en la habitación. Había posteado lo que va de esta historia en redes sociales, había mirado los pocos comentarios que se hacían de ella, los trinos más recientes de otros, al azar, y fisgoneaba una que otra ventana de Facebook. Decido, al cabo, poner el smartphone a un lado con aprensión porque me parece que hay mucha banalidad y mucha vanidad en esos mensajes, un afán de figurar y de vender provocaciones, imágenes e ilusiones por las que cobran por ver. Pienso que pierdo mi tiempo y que nada tiene sentido. Quiero levantarme para darme un paseo por la sala, tomo de nuevo el celular y me aparece un video donde el escritor Mario Mendoza me habla como al oído --¡qué casualidad!--, sobre lo mismo que estoy sintiendo, con crudeza y claridad rotunda: “Hay que renunciar a los trabajos que no nos hacen felices. No hay que estar en una relación de pareja que no nos hace feliz. No...

Mi cuarentena 12

11 El 2 de julio de 1955 el vuelo 914 de Panamericam despegó del aeropuerto de Nueva York con 4 tripulantes y 57 pasajeros a bordo, y tres horas más tarde debía aterrizar en el aeropuerto de Miami. Pero nunca llegó. Treinta y siete años después, ese vuelo extraviado habría aterrizado en el aeropuerto de Caracas ante la incredulidad de Juan de la Corte, el controlador aéreo que lo tuvo en el radar y le abrió la pista a su aterrizaje. Para su asombro, el avión que se acercaba era un viejo McDonald Douglas DC-3 con hélices en vez de turbinas, un aparato obsoleto que hacía mucho había sido descontinuado de la aviación internacional. Antes de evacuar la aeronave, el controlador preguntó una vez más al piloto si tenía claro dónde estaba y que era 9 de septiembre de 1992. El piloto hizo un largo silencio y, cuando se disponía todo para la evacuación, respondió: ”No, aléjense, nos vamos”. Tomó la pista otra vez y decoló. De nuevo, no se volvió a saber del vuelo 914 de Panamericam. Con esta h...

Mi cuarentena 11

II ENCONTRÁNDOME   Llegué al banco semidesnudo, sin camisa, con un harapo de pantalón, y puse el cheque sobre el mostrador para que la cajera me lo hiciera efectivo. Lo deslizó con la mano hacia un lado y por allí se aproximó el mensajero del banco, tomó el cheque y lo firmó por detrás con una firma inmensa y números de gran tamaño. Entendí que su misión era ir a cambiarlo en otro banco. La cajera revisó de nuevo el cheque y vio que los valores no coincidían. En la parte superior derecha tenía la cifra de 7.000.000 y en mitad del documento aparecía 7.000. Entendimos -no sé por qué- que faltaba un cero, pero no quedaba bien agregárselo allí manualmente de parte nuestra. Sentí desolación y un gesto de “así no se puede cambiar” de parte de la cajera y el mensajero. En un abrir y cerrar de ojos el valor superior apareció tachado por una línea gruesa de marcador negro y alguien le propinó un rayón de arriba abajo al documento como una puñalada con lapicero que anulaba de una vez su...

Mi cuarentena 10

9 Así, pues, conquistarme, sin timidez, a mí mismo con mi verbo y lograr el exorcismo que persigo cuando vomito de mi estómago todo el daño que tengo, va a ser la mejor recompensa que alcance con este ejercicio de cuarentena, lo siento. Es un ejercicio de limpieza del cual, tal vez, debo cuidarme de que surja una nueva pretensión: la de sentirme más limpio, más humilde, más sincero o menos peor. Pero, cuidado, que esto no deja de ser otra pretensión y por ese camino es posible volver a levantar el muro de equivocaciones que desde temprano construí en la vida y que voy demoliendo. Bueno, parte de la vida, porque también sería una mentira pretender que se ha destruido la mentira. Una falacia pretender que se ha repasado y exorcizado toda la existencia y que en apenas una cuarentena ya estamos más allá del alcance del demonio. No puedo aspirar a tanto. La pretensión tampoco es pasar al escenario de los ángeles, ni más faltaba, sino ser consciente de que entre ángeles y demonios hay sere...

Mi cuarentena 9

8 No pude soportar la paliza que me acababa de propinar don Juan Matus con su diatriba sobre la timidez inútil a Castaneda y quedé como desmayado en el sofá donde estaba. La fuerza vital del cuerpo se me fue de un tajo, el estómago se me apretó, las luces se me apagaron y el mundo se me vino encima. Me sentía sin piel, desnudo, al descubierto, sin nada de qué prenderme. Don Juan fue implacable con su latigazo sobre la timidez (que acaso he confundido con modestia): “Si vas a morir no hay tiempo para la timidez, sencillamente porque la timidez te hace agarrarte de algo que solo existe en tus pensamientos”, y luego vino el segundo latigazo al recordar que “la timidez nos impide examinar y aprovechar nuestra suerte como hombres”. Me lo imaginaba revolcando el ego de Castaneda sobre los matorrales del cerro donde lo aleccionaba. A mí también me sacudía y me estaba dando la respuesta a toda la timidez y fala de determinación con que he afrontado los últimos años de mi vida. Sí, estaba en lo...

Mi cuarentena 8

7 No sé si la pandemia llegó como parte de un inextricable proceso de enseñanza para hacernos más guerreros, pero me está ayudando, como a muchos, a recorrer ese camino. Una nueva forma de enseñanza y de aprendizaje para el conocimiento de una nueva realidad. Las aguas se aclaran y el barro se asienta, los grandes peces volvieron a los canales de Venecia, los animales a las autopistas de los carros y el horizonte se despeja para mostrarnos que los objetivos son distintos y las formas de lucha que emprendieron uno y otro lado de las ideologías no son correctas ni suficientes. Que hay otra verdad tras la realidad aparente y vive dentro y fuera de nosotros, porque el tiempo no es lineal sino circular y la cronología solo es una forma de contar. Por eso es necesaria el alma del guerrero, así sea forjada por la fuerza como lo hace don Juan Matus con su alumno Castaneda o como el coronavirus lo hace con nosotros. No necesitamos las alucinaciones que la fantasía cuelga en los sueños del des...

Mi cuarentena 7

6 “Forzar gradualmente los ojos a ver por separado la misma imagen”: ese era el desafío que don Juan Matus imponía a Castaneda para enseñarle a identificar el lugar más conveniente en dónde estar o quedarse en un momento dado. Es decir, para tomar decisiones acertadas y ubicarse. Independizar cada ojo en una misma mirada es algo que biológicamente no parece posible, porque ambos funcionan en forma dependiente, coordinada y simultánea. Pero a lo mejor la técnica de lanzar miradas cortas y rápidas por el rabillo del ojo, una para un lado y otra para el otro, con el fin de atrapar imágenes diferentes de un objeto en una misma mirada, pudiera funcionar. Es algo que requiere mucha práctica y tiempo.  Sin embargo, el mensaje del viejo Juan tiene un sentido más profundo y está relacionado con la necesidad de lograr “una percepción doble del mundo”, que nos da la posibilidad de “evaluar cambios en el entorno” que una sola mirada es incapaz de percibir. Lo he sabido, tal vez, aunque no siem...

Mi cuarentena 5

4 Sin principio ni fin, mi pequeño mundo parece circular. Un nudo caprichoso se arma entre tiempo y espacio para atar y desatar coincidencias simples o complejas. Nada se muestra al azar. Lo que hago o me pasa en la sala tiene que ver con la habitación; lo que leo en el libro, con lo que veo en la televisión. La sinfonía del destino toca su melodía invisible en cada una de las cosas que toco, pienso o siento. Antes de que existan la comedia o la tragedia ya las siento y las presiento antes de que lleguen a mí. Ha ocurrido muchas veces gracias a un extraño oído interno que algunos llaman intuición. En esta cuarentena esa negación del azar ha sido como una boca grande que me habla y se ríe, que juega conmigo como un duende que aparece aquí y se repite allá. Me da risa a veces cuando caigo en la nota, como en el concurso de televisión; risa de sorprenderme de que lo que estoy viendo, haciendo o leyendo en ese momento tiene como un lazo invisible de continuidad con lo que vi, hice o leí ...

Mi cuarentena 3

2 No soy el único al que lo asalta la duda inevitable de su existencia -estoy seguro- y se estrella contra el muro de sus limitaciones, pero sí uno de los que ha tratado de enfrentar el asalto. Me ronda un fantasma de preocupación de que a lo mejor no me vean como yo quisiera, de no mostrar mi postura y quedar desnudo y ridículo. Sí, es el miedo al ridículo que limita la acción, abre las puertas a la incertidumbre y me pone en la duda de sostener un edificio que puede implosionar en cualquier momento. Un cliché social, tal vez, una imagen. Pero, también, una inseguridad fruto de cierta inconsistencia en la formación personal, espiritual, académica, familiar; por los errores y los atajos que extravían el camino. Eso, claro, me genera todos los temores e incertidumbres porque no me deja mover con seguridad. Abandonar temprano los estudios superiores que terminé mucho después, el camino espiritual, el seno familiar, la fidelidad, el enfoque, el respeto, todo agravado por el compromiso c...

Mi cuarentena 1

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         ( Un f olleto de mi cuarentena)                                                   Luiyith Melo García INTRO   Este es mi exorcismo interno, la manera como logro con la magia de la palabra derrotar mis demonios, mis miedos, mis limitaciones y la misma falta de expresión apagada en la ansiedad del verbo.   Es la manera como le robo un trozo de vida disfrutable a la vida, como puedo conjurar la depresión que el raudal de las angustias agolpa como empalizada en la quietud de mi momento. Este soy yo puesto frente a mí mismo, buscándome desesperadamente frente al espejo de mis días y tratando de leer las señales que me llegan de todas partes, sobre todo las dadas por don Juan Matus a Castaneda en su 'Viaje a Ixtlán', que tanto me abren el entendimiento. Con ellas logro llenar de alguna certe...