Mi cuarentena 1
Luiyith Melo García
INTRO
Este soy yo puesto frente a mí mismo, buscándome desesperadamente
frente al espejo de mis días y tratando de leer las señales que me llegan de
todas partes, sobre todo las dadas por don Juan Matus a Castaneda en su 'Viaje a Ixtlán', que tanto me
abren el entendimiento.
Con ellas logro llenar de alguna certeza la
incertidumbre, darle un poco de sentido a lo que no lo tiene, restarle fuerza a
la trascendentalidad de este mundo que –entiendo- sólo es representación
imaginaria en el espacio y el tiempo, y cuya historia es mi propia
responsabilidad, quizá borrable, sí y solo si así lo quiero.
También es la forma como trato de rescatarme del
olvido al percatarme de nuevo que existo en la escritura y la palabra, en el
ensayo inconcluso de las cosas que he emprendido. Y, a falta de psiquiatra y de
diván, tengo que hacer un esfuerzo por recorrer mis íntimas estancias por mi
propia cuenta, persiguiendo los fantasmas que me acechan cada noche cuando
pongo la cabeza en la almohada sin sueño y se abren las compuertas del abismo
para darle paso a una estampida de engendros envueltos en fantasías, deseos,
luchas absurdas, embestidas, frustraciones, persecuciones, remordimientos y
coitos interrumpidos.
Al final de la pesadilla sigo vivo y me percato que
continúo en la cuarentena, que es como la obligada quietud de mis días para
poder mover mi comprensión. Sí, necesitaba estar quieto para poder moverme sin
el afán del mundo callejero, y más bien vibrar al ritmo del universo que me susurra al
oído sus secretos.

La profundidad y simpleza tanto en el lenguaje como en las emociones plasmadas con magistral narrativa nos contagian de esa sensibilidad quizá poética o quizá filosófica que nos atrapa como a un bebé con un dulce dosificado, y nos invita a sentarnos a esperar con ansia la siguiente porción. Has revivido la magia del suspenso literario que me tiene esperando conocer los inspiradores susurros del nuevo ritmo universal que sepultó la atropellada velocidad a la que corremos tras la "moda" y nos bendijo con la lentitud y la instrospección para que, con ellas, podamos construir la mejor versión de nosotros mismos.
ResponderEliminarMil gracias, muy generoso.
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