Cali, bajo intervención
Por Luiyith Melo García La intervención de la Contraloría General de la República en la contratación de Emcali de los últimos tres años es una buena noticia para la verdad y transparencia de la empresa, pero una mala noticia para la gestión de los órganos de control de la ciudad. El hecho de que desde Bogotá tengan que venir auditores a revisar los contratos y convenios con la lupa que aquí no tuvo la Contraloría local para hacerlo, es una decisión que deja bajo sospecha no solo la gestión administrativa de Emcali, sino el control fiscal de quien debe ocuparse ordinariamente de esa labor que es la Contraloría de Santiago de Cal. Claramente, no hay confianza en los procesos administrativos de la empresa para contratar las obras y servicios que licita o contrata directamente o a través de terceros mediante convenios. Pero tampoco la hay en quien tiene la obligación legal de auditar con rigor esos procesos para garantizar la transparencia de la gestión administrativa, el buen ...