Cali perdió su Concejo

 

Por: Luiyith Melo García. 

El Concejo y los concejales son la institución y las personas más desprestigiadas en Cali. Su imagen desfavorable y pobre gestión sobrepasan, incluso, las del alcalde que están por las nubes y eso ya es mucho decir.

En la última encuesta de Cali Cómo Vamos conocida este 7 de octubre, el Concejo tiene una imagen desfavorable del 70,9  %. Es decir, que en la práctica, 71 de cada 100 caleños no tienen confianza ni buena opinión de esta corporación administrativa que supuestamente los representa en el control político a la Administración pública del municipio de Cali.

Peor aún, el 78,6 % -una cifra histórica- de ciudadanos calificó como mala la gestión del Concejo de Cali. Si uno considera que son los ciudadanos los que eligen a los 21 concejales de la ciudad con algún sentido de credibilidad en lo que puedan hacer por defender sus intereses -los del pueblo- ante la Administración municipal, claramente están decepcionados por lo que han visto de su gestión y comportamiento en esa representación.

El desprestigio del Concejo supera, como dijimos, el del alcalde que está más expuesto a la opinión pública. La imagen desfavorable del mandatario caleño en esta misma encuesta es del 69,7 % (un punto menos que la del Cabildo) y su gestión es calificada como mala por el 72,2 %, 6 puntos por debajo de la del Concejo. O sea que este Concejo es el campeón de la mala calificación de los ciudadanos. Casi nadie lo quiere.

Pero, ¿cuáles son las razones por las cuales los caleños ven tan mal a esta corporación edilicia que tuvo una historia diferente y hasta gloriosa en otros momentos con sus mejores hombres y mujeres?: ¿Desconexión de los ciudadanos? ¿Falta de compromiso con Cali? ¿Falta de estudio? ¿Falta de independencia? ¿Falta de ética profesional? ¿Anteponer su interés personal al interés general de la ciudad? ¿Quizás un largo etcétera de razones innombrables?

Los concejos y los políticos no han sido precisamente unos dechados de virtudes, pero han procurado mantener cierto decoro y compromiso con las tareas que deben cumplir por el bien de la ciudad y de los ciudadanos que los eligen. Pero ahora eso no se advierte y aparecen como cómplices de la debacle que vive la ciudad por falta de una buena gobernanza. El 87 % de la población está insatisfecha con la forma como este gobierno caleño está atendiendo sus necesidades, según la misma encuesta. Y en esa calificación el Concejo es cómplice más por omisión que por acción.

Los tibios controles políticos a los funcionarios y a los desafueros de la Administración no terminan en nada. Antes por el contrario, acaban legitimando la actuación del gobierno o profiriendo tímidas declaraciones en medio de las críticas aisladas de la oposición que no logran superar la aplanadora que los arrasa finalmente en las votaciones.

En este Cabildo no hay filtro, no hay control, no hay contrapeso, no hay mucho quién piense y encauce honestamente la ciudad desde la gestión pública que le corresponde. El Concejo, que en otro momento era el ágora donde se debatían los temas con agudeza académica y política, un verdadero espectáculo del debate y la inteligencia, hoy no existe.

Existen las componendas, las coaliciones vergonzosas para hacer negocios y lucrarse de ellos, lo que más parece un concierto para delinquir. Porque no de otra manera se explica que 19 de los 21 concejales se presten al unísono para decirle sí a todo lo que propone una Administración sub judice como la que tiene hoy Cali.

Lo curioso es que su presidente Flówer Rojas no se sonroja para decir que los concejales son independientes, son pensantes y actúan de acuerdo con su propio criterio. Así lo sostuvo en una entrevista esta semana con el noticiero radial CALI24HORAS. Sin ningún rubor sostuvo que es mucho más lo bueno que lo malo que ha hecho el Concejo y la Administración Ospina. Sí, se atrevió a defender a esta Administración como si esa fuera la función de los concejales, lo cual muestra, claramente, la tónica en la que está nuestro Concejo.

Rojas rechazó los cuestionamientos y exaltó al Gobierno comparándolo con una página en blanco y, a aquellos que lo critican, con un punto negro en esa página. “Un punto negro se nota más en una página en blanco”, sostuvo de nuevo Rojas sin sonrojarse. Cuando se hizo abstracción del punto negro y se le pidió que mostrara lo que contiene la página en blanco, lo bueno de esta Administración y del Concejo, se enredó y, como es natural, no supo dar razón.

Esa es la radiografía de nuestro Concejo. El nivel de nuestros concejales que ya nadie duda que están en la curul para defender su microempresa política que ayuda a alimentar el alcalde con burocracia y contratos. Se dice incluso que el presidente de la corporación tiene más burocracia en esta Administración que los mayores capos del Cabildo en otros tiempos. Eso ayudaría a explicar la página en blanco en que quedó su mente para dar cuenta de lo bueno que se ha hecho en este maridaje Concejo-Administración.

Por eso no es de extrañar que en la misma encuesta de percepción que le toma el pulso a la ciudad, el 64,5 % de los encuestados considere que durante el último año la corrupción en Cali ha aumentado. Una señal de que, evidentemente, en el Concejo se perdió el debate y la ciudad perdió su Concejo.

 

CALI24HORAS, octubre 14 de 2021}

 

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