¿De qué debemos vacunarnos los caleños?

 

Por Luiyith Melo García

Ni siquiera para vacunarnos contra el coronavirus y evitar el alto riesgo de un contagio que nos puede llevar a una UCI y acabar con la vida misma, nos ponemos de acuerdo. El 39 % de los consultados, según la última encuesta de Invamer, respondió que no se vacunaría. Y al explorar los medios las razones, las respuestas son tan disímiles como absurdas: no lo necesitan, el covid no existe, la vacuna no sirve, van a controlarnos con la inoculación de un agente mutante o dominante, en fin…

Si ni siquiera de esa necesidad evidente de salud tenemos consciencia en media de una dura pandemia como esta, con largos confinamientos, más de 2.2 millones de contagiados y más de 58 mil fallecidos en Colombia, entonces ¿de qué será que tomaremos consciencia?

Más allá del covid y la necesidad de su vacuna que hoy comienza a aplicarse en nuestra ciudad, esta pandemia nos ha recordado la urgencia de vacunarnos como sociedad contra otros virus, igual o más peligrosos, que nos están diezmando como sociedad, y que no queremos ver o reconocer, así se hable tanto de ellos. Además del covid-19, ¿de qué más debemos vacunarnos?

 

DE LA CORRUPCIÓN

El domingo 7 de febrero de este año, el diario El País de Cali publicó que “el abogado Élmer Montaña asegura que ha recibido información de que Mauricio Ospina (hermano del alcalde) tiene una oficina en el edificio de Emcali y que “permanece metido” en las reuniones de los secretarios en el edificio del CAM, donde interviene de manera directa en los procesos de contratación de todas las dependencias de la Administración”.

“En esta presunta intromisión ilegal en los asuntos de la Alcaldía no solo estaría involucrado Mauricio, sino también Diego Ospina, otro de los hermanos del Mandatario caleño, así como el exgobernador del Valle Juan Carlos Abadía” que, según el relato, “también tiene una oficina en Emcali y Diego Ospina en el despacho del alcalde, en el CAM. Junto con Mauricio, los tres toman decisiones e intervienen con los secretarios para hacerles propuestas de contratos con fundaciones que tienen, incluyendo la compra y traída de alimentos para la pandemia”, dice la publicación, atribuyendo el pronunciamiento al abogado Montaña.

 

DE LA INTOLERANCIA

Este lunes 15 de febrero, el diario CALI 24 HORAS publicó: “En hechos que aún son materia de investigación, que tuvieron lugar en la mañana de este sábado 13 de febrero en el oriente de Cali un joven perdió su mano derecha, al parecer, en un caso de justicia por mano propia”.

“…De acuerdo con Carlos Rojas, secretario de Seguridad de Cali, “sucedió un presunto robo a una persona que se movilizaba en una bicicleta”. “Hay una reacción de algunas personas cercanas al sitio. Esta persona – el joven – es retenida e infortunadamente se produce este hecho, en el cual se le corta la mano”, dijo…”.

“El hombre fue hallado con la mano amputada y otra herida en su otro brazo en la calle 80 C con transversal 103, barrio Los Naranjos. Fue auxiliado por autoridades”.

 

DE LA MENTIRA

Este mismo día, CALI 24 HORAS registró que “tras conocerse la noticia de que una joven identificada como Vanessa Valencia, quien presuntamente se encontraba en embarazo, desapareció y reapareció sin su bebé, la Alcaldía de Cali informó que, preliminarmente, el parte médico de la mujer indica que no estaba en estado de gestación.

Lo informado por la Alcaldía de Cali, a través de la Secretaría de Seguridad, contradice lo dicho por los propios familiares de Vanessa, quienes a través de redes sociales difundieron imágenes de ella asegurando que desapareció el pasado 11 de febrero.

De acuerdo con lo dicho, Vanessa habría salido el pasado jueves hacia una fundación donde le entregarían ayudas. Desde allí no se supo más de ella, hasta ahora. Al parecer, tenía programada la cesárea de su bebé al día siguiente, viernes 12 de febrero de 2021. Sin embargo, el anuncio de la Alcaldía desvirtuó toda esta versión. La mujer fue hallada deambulando en el barrio Floralia”.

 

DE LA EXCLUSIÓN

Ayer, 17 de febrero, este mismo diario publicó que “Héctor Fabio Ramírez Gómez es un joven de 19 años con una discapacidad cognitiva leve que, por las demoras de la secretaría de Educación para firmar los contratos con las instituciones de educación especial, ha tenido que permanecer encerrado en su casa, desde diciembre del año pasado cuando culminó su periodo lectivo, sin recibir clases ni siquiera de manera virtual”.

“Al igual que este joven, Juan Manuel Giraldo Mestra, de 21 años, está desesperado por volver a estudiar, mientras que su madre Amalfi Mestra ya no encuentra actividades para que él ocupe su tiempo y ella logre trabajar desde casa para conseguir el sustento del hogar. Ellos dos hacen parte de los 730 niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidad cognitiva que no han podido acceder a la educación especial en este año porque, según la secretaría de Educación, los recursos solo se conseguirían hasta mayo”.

 

*****

Esos son solo cuatro casos ocurridos durante los últimos días en Cali, que retratan claramente la mezcla de virus, tan diversos y peligrosos, que circulan y nos acechan, que contagian a algunos, que se vuelven pandemia y frente a los cuales no se receta tratamiento ni cuarentena. Pero sí puede haber vacuna. Y está en manos de todos y cada uno de nosotros. De los gobernantes y de los ciudadanos, ambos haciendo su tarea con eficiencia y honestidad, sin darle espacio al virus.


CALI24HORAS Febrero 18 de 2021

Comentarios

Entradas populares de este blog

La vida ‘softwarizada’

Mi cuarentena 6

Cali, bajo intervención