La recuperación del patrimonio público

 Por Luiyith Melo García

 Ayer me llamó visiblemente emocionado el ingeniero Claudio Borrero, quien pese a sus años no termina de dar la pelea por la defensa de las tierras que son patrimonio público de la ciudad. Me llamó a contarme que don Benito López, heredero de la gran hacienda de Golondrinas le acababa de notificar que había decidido restituir todo ese terreno a los pobres que lo ocupan para que les sea legalmente titulado.

“Yo me quedé muy sorprendido porque es el primer rico – rico que dice que eso (el territorio) es de los pobres, que él devuelve todo”, me contó Borrero aún emocionado. El señor López está por los 87 años y al parecer quiso tener en vida este gesto humano con la ciudad.

Esos eran baldíos nacionales en el corregimiento de Golondrinas y dice Borrero que los habían usurpado los antepasados del señor López, quien tenía título de propiedad desde 1858. Uno de los herederos, el hijo mayor de don Benito, llamó ayer a Claudio a anunciarle la buena nueva de pascua, de ceder terrenos en Bataclán y zonas vecinas, a los cuales les han hecho repetidos operativos para desalojarlos.

 Este gesto humano, sin embargo, no es casual. Tiene que ver con la manera como se está desenredando la madeja de la ocupación ejidal en Cali y en el país.  Borrero luchó durante muchos años, toda su vida, por la defensa de ese patrimonio público enajenado, incluso a costa del rechazo de su familia que lleva uno de los apellidos ilustres de Cali y hace parte de su historia y su poder económico.

El fallo a favor de la recuperación de los territorios ejidales de la ciudad a lo largo de la loma salió hace seis años y medio, pero esta es la hora que no se cumple. Cuenta Borrero que el Consejo de Estado envió el proceso a la Justicia Penal y la Unidad de Tierras acogió por orden del presidente Duque, un derecho de petición para revelar el censo de ocupación predial, y mostrar cuántos millones de metros cuadrados tienen los terratenientes y cuántos los minifundistas, todos los cuales están dentro del lindero del parque nacional de los Farallones y la zona de reserva forestal.

La decisión de don Benito, por supuesto, la facilitó una reciente ley de la república. La Ley 2044 de 2020, sancionada por el presidente, para titularles predios a los pobres en los ejidos urbanos y rurales gratuitamente como patrimonio de la familia. El objetivo de lay es “sanear de manera definitiva la propiedad de los asentamientos humanos ilegales consolidados y precarios en bienes baldíos urbanos, bienes fiscales titulables y los que existan en predios de propiedad legítima a favor de particulares, cuya ocupación o posesión sea mayor de 10 años”.

De manera que ahora queda expedito el camino de la titulación a miles de familias que han vivido toda la vida en esos predios sin título de propiedad. Como vivienda y pequeña área productiva de supervivencia, no como latifundios.

Se estima que en Cali hay 186.000 familias habitando ejidos urbanos y otras 34.000 en la parte rural. Es decir, 220.000 potenciales beneficiarios de la titulación legal del Estado a sus predios y de forma gratuita.

En la montaña también quedarían beneficiados con títulos de propiedad “los minifundistas que tienen entre 70 y 300 metros cuadrados de tierra, como para un rancho y un gallinero, no los latifundistas dueños de millones de metros cuadrados de predios usurpados al Estado”, según Borrero.

El asunto más complicado es que estos grandes propietarios, como don Benito López, presentan título de propiedad de esos predios de hace muchos años, quizá siglos. No se sabe cómo. Pero lo cierto es que a mediados del siglo pasado toda esa falda de la cordillera occidental caleña fue cedida por los expresidentes Eduardo Santos y Mariano Ospina Pérez al municipio de Cali, de manera gratuita y a perpetuidad, mediante escritura pública.

Los baldíos los recibió -recuerda Claudio Borrero- el entonces alcalde José Vicente Borrero Velasco, y el personero Sergio Rivas Rentería hizo el trámite respectivo como último personero representante de un municipio colombiano. Ocurrió en febrero de 1961 con escrituras y planimetría. Rivas aún vive y es un venerable señor de 98 años, en plena lucidez.

Sin embargo, hoy, pese a la promulgación de la ley de saneamiento de asentamientos ilegales y el gesto que ha tenido el señor Benito López de ceder la gran hacienda de Golondrinas a sus ocupantes para que les sean titulados sus predios, el actual alcalde de la ciudad no se pronuncia sobre el tema. No ha querido hablar de él y seguramente no lo hará.

Es claro que la ciudad tiene un grave problema de invasiones que debe resolver. Que muchas áreas de protección de los farallones y la reserva forestal deben protegerse y defenderse por la autoridad municipal. Pero las ocupaciones que pueda resolver con sujeción a la ley, el mandatario debería hacerlo y cerrar el cerco a los advenedizos que una y otra vez tratan de usurpar el patrimonio público de la ciudad.

 

CALI24HORAS Abril 7 de 2021

 

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