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Para verdades el tiempo

  Por Luiyith Melo García   Se empiezan a conocer verdades de la dinámica de violencia que acompañó el estallido social de los jóvenes en Cali el pasado 28 de abril y durante los 50 días siguientes. Tal como lo sospechamos y lo advertimos desde un principio, fuerzas oscuras con intereses perversos habrían infiltrado la protesta social, se la tomaron y ejercieron su maquiavélico poder en la ciudad por unas semanas, no solo bajo la tolerancia de las autoridades locales, sino con el respaldo económico y logístico de la delincuencia.   Ayer el general Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional, confirmó que alias El Paisa, uno de los principales líderes de las disidencias de las Farc denominada 'Segunda Marquetalia', ayudó a financiar los bloqueos y movilizaciones violentas que aterrorizaron a Cali entre mayo y junio pasados so pretexto de acompañar el paro nacional.   No sé si nos sorprendió o no la declaración del general Vargas cuando dijo que “alias El ...

La cultura de la autoridad

  Por Luiyith Melo García “Las órdenes se cumplen o se acaba la milicia”, dicen en el Ejército, para significar la majestad de la autoridad y el respeto a la misma. En el fondo lo que hay es un llamado al orden y un sentido funcional de la institucionalidad. En el hogar se entiende bien este principio. Si los hijos no siguen la instrucción de los padres y hacen lo que les viene en gana -ni siquiera conciertan-, el respeto y guía en el hogar se acaban. Y lo mismo pasa en la escuela, donde el principio de autoridad está en los maestros para que el plan educativo y la institucionalidad funcionen. Ocurre también en las empresas que tienen una estructura organizacional definida, con mapas jerárquicos, de funciones y procesos definidos, que son los que garantizan que las tareas a su interior se cumplan y todo funcione como debe ser. En las ciudades la autoridad está en el alcalde, en primer lugar, y luego en las instituciones a las que se les han delegado funciones de autoridad e...

Por debajo de la mesa

  Por Luiyith Melo García El martes, un grupo de jóvenes de la primera línea llegó a Ciudad 2000 a ubicarse en el polideportivo del barrio, en cumplimiento de unos presuntos acuerdos hechos con la Alcaldía durante el bloqueo al que sometieron la ciudad entre mayo y junio pasados. Los vecinos, que habían sido advertidos, montaron un muro humano para evitar la toma de su espacio recreativo y, enardecidos, rechazaron el acuerdo del alcalde con los muchachos para disponer de un bien de la comunidad sin contar con ella. Por fortuna el episodio no pasó a mayores. Los muchachos de la Resistencia entendieron la molestia de la gente y la falta de claridad del Gobierno con el que pactaron la ocupación de ese espacio púbico, dizque por 12 días para sus encuentros como lo venían haciendo en la estación Univalle del MÍO. Se fueron con su resistencia para otra parte y hoy no se sabe adónde irán, porque tampoco fueron bien llegados a otros barrios donde antes intentaron instalarse. Lo que q...

La apuesta política de la ‘primera línea

  Por Luiyith Meo García El anuncio de los jóvenes de la ‘primera línea’ de convertirse en partido político ha levantado una polvareda por lo que habría detrás y todo lo que ello significa para una ciudad y un país que han tenido que padecerlos. Surgieron como parte de una estrategia de lucha en las manifestaciones y los bloqueos generados desde el 28 de abril, en la cual había primera, segunda, tercera y hasta cuarta línea, como en una organización militar. La ‘primera línea’, como se sabe, es la que va adelante, la que pone el pecho y también las mayores víctimas en un enfrentamiento. Son los peones del ajedrez. Y esa significación de coraje y denuedo en el combate le ha dado prestigio en el llamado estallido de los jóvenes, entre otras cosas, porque representan la pobreza y marginalidad extrema que los impele a exponer su vida ya que no tienen nada que perder. Algunos, alistados por convicción política, otros por necesidad económica a cambio de remuneración, son todos la...

Una solución que no arranca

  Por Luiyith Melo García Aunque pareciera inverosímil después de todo el esfuerzo, tiempo y dinero invertido para hacer realidad el MÍO, Cali se enfrenta hoy al desafío de resolver de fondo su problema de transporte masivo.   No solo por el último revés que tuvo el Masivo Integrado de Occidente con la destrucción o vandalización del 90 % de sus estaciones, sistemas electrónicos y parte de su flota, sino y, sobre todo, por la amenaza cada vez más creciente de retroceder en el tiempo en la solución de movilidad, aupada por la propia administración municipal. Después de que en 1995 Medellín inaugurara su línea de metro, los caleños nos empeñamos en tener también el nuestro. El proceso arrancó con la constitución en 1997 de la empresa promotora Masitrans y la estructuración del proyecto que, de acuerdo con los estudios daba para construir un tren ligero, aprovechando el corredor férreo que tenemos. Un entusiasmo con calcomanías empezó a recorrer la ciudad, justificado en la...

Tú pintas, yo repinto

  Por Luiyith Melo García Tú pintas y yo repinto o borro, porque lo que pintas no me gusta. Las palabras que usas no me agradan y tus mensajes son agresivos y afean la ciudad bella que queremos tener. Se ve mejor el gris cemento del puente desnudo que el colorido mural que pintaste, porque no va con la idea de ciudad que tenemos los buenos, que somos más. Por eso, la ‘pintatón’ es para despintar lo que los otros pintaron y que se ve mal. Esa no es la ciudad que heredamos de don Sebastián, ni la tranquila y casi indiferente villa en la que hemos vivido, ni el vividero que queremos heredar a nuestro hijos y nietos. Porque Cali se respeta. Repintamos la ciudad de su color natural. Y haremos el desfile de la dignidad, saldremos a desfilar en nuestros carros para conservar el distanciamiento y las medidas de bioseguridad, por la quinta, para que se vea que los buenos somos más. Con la bandera nacional en el capó o izada en la ventanilla, la camiseta blanca y tocando la bocina para...

El empleo no da espera

  Por Luiyith Melo García   Como si algo le faltara a la tragicomedia que vivió Cali durante los últimos dos meses, ayer el DANE reportó que 54 mil caleños perdieron su empleo durante el sitio a que fue sometida la ciudad por cuenta de los bloqueos y la dura arremetida del vandalismo, que provocó la mayor destrucción que hayamos sufrido aquí en lo que va del nuevo siglo. La noticia de la destrucción de empleo y desarrollo era previsible y ayer la confirmó el Departamento Nacional de Estadística. El desempleo que en abril pasado era del 19,9 % un mes después subió a 24,3 %, un desmesurado incremento en tan corto tiempo que pone de presente el grado de desplome de la ciudad. Lo peor es que fue la única de las cinco principales ciudades del país que aumentó el nivel de desocupación, porque claramente Cali fue el epicentro del estallido social y el vandalismo en mayo cuando se hizo la medición. El efecto es que hoy en la ciudad hay 337.000 ciudadanos sin empleo, cuando en ...

Una novela de horror

  Por Luiyith Melo García   Cali fue víctima de 29 bloqueos dese el pasado 28 de abril cuando empezó el paro nacional que la sometió a un tenebroso laboratorio de la delincuencia. Todo un ejército de 4600 personas levantó el cerco de las barricadas, según asegura el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, algunas de las cuales aún permanecen 58 días después. Ese ejército emergente sometió a una fuerza policial legítima de tamaño similar, que no tuvo capacidad de reaccionar para detener su arremetida súbita, dispersa y focalizada a la vez, y que supo desplegar toda una estrategia de toma de la ciudad infundiendo temor y terror, y cerrando pasos y corredores neurálgicos de movilidad. De entrada, el factor sorpresa le dio una posición dominante frente a la Policía que no supo bien cómo responder desde el primer momento. Sin proponérselo, la manifestación genuina de la gente -de los jóvenes y los adultos- arropó su accionar violento y le sirvió para mimetizarse e...

A conjurar el caos

  Por Luiyith Melo García Si dejamos que una hoja viaje con el viento, será imposible saber dónde estará al cabo de unas horas. Es claro que tendremos una ciudad inestable y a la deriva si la soltamos al viento, como una hoja, y no controlamos los factores que la determinan. Es la teoría del caos. El alcalde reconoció que al principio de este estallido social, surgido con el paro del 28 de abril, perdió el control de la ciudad, se le salió de las manos y el caos se apoderó de ella. Pero creo que el control aún no lo ha recobrado. Los ciudadanos tenemos la sensación de que vivimos en una tierra de nadie, donde cualquiera hace lo que le viene en gana y existe una percepción de anarquía, que es justamente el origen del caos, el principio de todo el desorden social, de esta entropía que vivimos. Hay que empezar con urgencia a recuperar el control de la ciudad para recobrar la vida. Y como la ciudad es básicamente el lugar de encuentro de la sociedad, el espacio donde se vive y se...

El perverso laboratorio de Cali

  Por Luiyith Melo García No salgo de la perplejidad de ver el perverso laboratorio social de manifestación y violencia en que han convertido a Cali desde bandos diferentes, unos para justificar y otros para descalificar el estallido social que emergió de pronto con el paro del 28 de abril y que 40 días después no termina. Apenas estamos empezando a comprender la truculenta dinámica de guerra que algunos montaron aquí, poniéndonos como centro de experimentación desde los extremos que polarizan el país. Los sociólogos y cientistas sociales empiezan a estudiar el problema aún de manera empírica con los elementos que hasta ahora se tienen al alcance para darnos una idea de qué se trata todo esto. Qué es lo que hay más allá del aparente reclamo de los jóvenes y un amplio sector social, al lado del cual se agazapan otras expresiones de ilegalidad, violencia y anarquía que buscan sacar provecho. Y, claro, unos problemas estructurales de inequidad y marginalidad que serían, esas sí,...

Que no se hunda el barco

  Por Luiyith Melo García   Más allá de los puntuales cambios de gabinete que ha venido produciendo a cuentagotas en los últimos días, tras dos semanas de interinidad, del alcalde de Cali se esperaría un cambio de actitud en su estilo de gobierno y una apertura hacia toda la ciudad para buscar consensos, una fórmula que le ayude a superar de la crisis actual. Su gobernabilidad es cada más estrecha e insostenible. La desaprobación de la ciudadanía crece en cada encuesta que se hace (las últimas de Invamer y Analizar le dan una desaprobación del 74 % y el 80 %, respectivamente). Y el indicador de confianza del consumidor caleño del -34-2 %, nos muestra el nivel de pesimismo en que nos encontramos. La idea de malversación del erario no se quita de encima. Los cuestionamientos confirmados por la Contraloría sobre una Feria Virtual que resultó antipática para una ciudad confinada en diciembre y sin con qué comer, además de desastrosa para el erario con un detrimento de cinc...

¿Y dónde está el alcalde?

  Por Luiyith Melo García En paro estamos todos, casi que en paro cardiaco. Bloqueados hasta el alma porque no sabemos para dónde pegar no solo en la vía, sino en la vida misma. La vida se nos volvió un grito en el vacío o un silencio sin eco, sin economía que aguante. La ciudad es nuestra cárcel en medio de tanto desorden urbano; si salimos, no sabemos en qué momento nos toca un retén extorsivo para poder circular. Y aunque llegan más víveres, así sean caros, la destrucción de empresas, de producción y de empleos nos llena de una profunda incertidumbre. La culpa no es de la protesta, como se pudiera pensar. La culpa presente (para no hurgar en la historia de las culpas) es de los circuitos de delincuencia que se aprovechan de ella para desplegar su dinámica de violencia con propósitos diversos: la guerrilla urbana con su quimera socialista, y el narcotráfico con la expansión de su perverso negocio. Y es que detrás de la destrucción aparente que empaña la genuina protesta d...